El ácido hialurónico en el tratamiento de la artrosis


ácido hialurónico

El ácido hialurónico (AH) es un componente mayor del líquido sinovial y del cartílago y desempeña un papel esencial en el funcionamiento de la articulación. Su uso en clínica como terapéutica del dolor en artrosis, data ya de unas cuantas décadas. Los estudios preliminares fueron realizados a comienzos de los años setenta y fue Balazs quien a principios de los años noventa introdujo el concepto de viscosuplementación. Este concepto se basa en la hipótesis de que las inyecciones intraarticulares de AH pueden ayudar a restaurar la viscoelasticidad del líquido sinovial y promover la síntesis de AH natural. De este modo se reduciría el dolor y se mejoraría la función articular. Se han desarrollado diferentes preparaciones de AH. Los diferentes tipos de AH han sido probados en ensayos clínicos y comparados con las inyecciones clásicas de corticoides intraarticulares y con el uso de analgésicos o antiinflamatorios no esteroideos (AINEs).

Además de la mejoría del dolor y funcionalidad de la articulación, se ha comprobado en algunos estudios que el AH es capaz, con su uso a largo plazo, de mejorar el espesor del cartílago articular.
El análisis de los resultados que comparan la eficacia terapéutica del AH y los corticoides intraarticulares evidencia que, a corto plazo, ambos tratamientos son eficaces para controlar los síntomas. Sin embargo, a largo plazo, los resultados obtenidos con el AH se prolongan en el tiempo y en algunos casos incluso mejoran.
Cuando se comparan los resultados clínico respecto al uso de AINEs, hay que tener en cuenta que, en algunos casos de la mejoría de los síntomas, cuando se usa AH se demora entre 2 y 4 semanas, el efecto máximo se consigue entre 1 y 2 meses después del inicio del tratamiento y que la eficacia se puede mantener entre 4 y 12 meses.

En cuanto a los factores que predicen la respuesta al tratamiento con AH, sabemos que ni la edad ni el nivel de dolor están relacionados con el grado de respuesta y, en cuanto al daño radiológico, responderá mejor el paciente con artrosis precoz. Por ello es importante un diagnóstico temprano de la enfermedad artrósica.
El perfil de seguridad del tratamiento con AH es muy bueno. En general, los efectos secundarios son poco frecuentes y casi siempre transitorios. El efecto adverso más habitual es una leve reacción inflamatoria local en el lugar de la punción. Más raramente se ha descrito dolor y tumefacción transitoria de la articulación. Finalmente, hay un escaso número de reacciones alérgicas cutáneas.
 Conclusiones
A modo de resumen se puede decir que el Ácido Hialurónico intraarticular en el paciente con artrosis produce un alivio de los síntomas puede suele apreciarse con claridad a las pocas semanas de la infiltración, pero con un efecto que puede prolongarse entre 4 y 12 meses. Está indicado en pacientes con artrosis de rodilla en los que los AINEs son inefectivos o están contraindicados. En la actualidad, las limitaciones en la técnica radiográfica, hacen difícil la interpretación de su eficacia en la modificación del espesor del cartílago. El perfil de seguridad de los diferentes preparados de AH es bueno.
Es importante saber, para terminar, que el ácido hialurónico se emplea por diversos especialistas como el traumatólogo ó el rehabilitador, pero es el reumatólogo como especialista clínico del aparato locomotor el que ha incorporado este tratamiento a su arsenal terapéutico habitual. Lo emplean con éxito en sus consultas varios especialistas en el área de Alicante y Elche.

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